Museo Inca Huasi (Casa del Inca)
Fotopostal del Museo Inca Huasi de los 70s. Editorial
Fecha de fundación: 19 de Octubre de 1926
Lugares donde funcionó anteriormente:
1º En una pequeña sala a la entrada del convento a principios de 1926
2º Oficialmente se inaugura en un salón de 10x7 mts. En el antiguo edificio de la Escuela San Francisco.
3º Actual edificio, calle Juan B Alberdi 650, fecha de inauguración 28 de Julio de 1949 (funciona en planta baja).
Se compro el lote del terreno en el año 1926; la superficie del mismo es 720,64 mts. Cuadrados.
Transcribimos un texto realizado por el Padre Nicolás Pugliese después de una investigación minuciosa sobre la arquitectura edilicia del Museo. Lo que documenta sobre el mismo es lo siguiente: Es de estilo colonial aunque alguien apunto, según parecer es ecléctico, es decir, que uno elige lo mejor que le parezca como coleccionista.Podriamos decir, una pequeña mezcla, algo con añadiduras según gusto. Aunque esto podria ir en contra del estilo o contradiciendo el arte.
Esto sucede con frecuencia en los edificios de nuestro País, se tolera,
por lo visto.
En realidad se añade algo que desoriente, aunque con simples añadiduras. Es el caso del
edifico del Museo Inca Huasi de nuestra Ciudad: al frente hay columnas
simuladas, adheridas y que no lo son ya que no sostienen nada y ni son de
cemento.Tambien puertas y ventana, con sus portales semicurvos, estilo
colonial, además de techos con tejas y a dos aguas( frente y fondo).
En cuanto a las rejas de las ventanas hacia la calle, también son del
mencionado estilo, y constituyen parte del edificio.
El salón grande del fondo y el de la capilla de arte religioso se construyeron antes de lo
demás y se incluyeron marcos o arcadas de granito lo que no se aplico lo demás.
Todo comenzó a construirse por lo años 1935-1938 con un subsidio de La
Nación de unos $ 280.000 gestionados por
el fundador Fray Bernardino Gómez y
conseguido por el Senador nacional por la Provincia de La Rioja, inaugurándose
el 20 de
Mayo de 1949. Los planos fueron proyectados por el Ingeniero Oscar
Kammerath.
El terreno: Si bien desde la
fundación de la Ciudad el 20 de mayo de 1591, perteneció toda la
manzana a la orden Franciscana, donación
del fundador de la ciudad, con el correr de los años, siglos se fueron vendiendo algunas parcelas. Es así
que en el año 1928 la comunidad
Franciscana debió comprarlo a Juan Deleonardi, su propietario, con vistas al
Museo en formación del terreno que ocupa actualmente y cuyas medidas son:
Superficie total: largo 45 mts., ancho 17 mts= 765 mts.
Cuadrados.
Instalaciones: Superficie cubierta = 623 mts. Cuadrados
Cantidad de salas de exhibición: 4, más 2 pequeños locales
Otras Instalaciones: dirección, biblioteca, baños, depósito.
Patio central: medida
10x 4.20 mts. Cuadrados = 42 mts. Cuadrados
Patio de tierra (al fondo): 8x 10 = 82 mas 20= total 100 mts.
Cuadrados.
Curiosidad
El lote del terreno esta mal orientado, lo que se nota en las baldosas, y es lo siguiente: no esta en ángulo recto con la calle, sino que se mete al Oeste dentro del lote del vecino Antonio Turbay hacia el fondo.
Según los relatos del Padre Pugliese primeramente la etapa de comienzo fue dura ya que solo contaban con muy pocas piezas (unas 60, algunas reconstruidas y otras completas). Estas piezas solo se encontraban guardadas y conservadas por sus propietarios ya que no contaban con un lugar para exhibición es ahí que mediante un subsidio por parte del gobierno se logra construir este edificio el cual es usado actualmente.
Las piezas fueron encontradas y recolectadas en su primera fase por Bernardino Gómez con la ayuda de arqueólogos y colaboradores, pero también recibieron donaciones de piezas.
Hoy en día y de vez en cuando se compran y reciben piezas, se continua con la misma tarea, comprar, inventariar y exhibir, pero aun así el Museo necesita ser actualizado con los datos ya que así como muchas piezas ingresaron así también desaparecieron tal vez por la desaprensiva manera de algunos que visitan el museo solo con ánimos de llevarse un recuerdo robando.
Colección (falta actualizar)
Material lítico (piedra)…………………5.044 piezas
Material cerámico……………………….2.443 piezas
Varios: calabaza, hueso, adorno, etc.………100 piezas
Metálico………………………………….131 piezas
Total………………………………………7718 piezas
Material Arqueológico de la Civilización Diaguita (Por Rodolfo Alanis)
Ídolos Antropomorfos
Figuras de forma humana en
piedra. Algunos ejemplares pueden observarse, no son numerosas pero vale la
pena ser detallados.
Una de estas figuras fue
encontrada en hueco de una montaña aquí
la ciudad capital mas precisamente en un
lugar denominado La Calera.Aparentemnete el indígena al verse dominado por los conquistadores trataba de ocultar sus ídolos en las cavernas
o bien en enterratorios por temor a que sean profanados. La forma de la cara de
esta figura, hay mucha similitud con los ídolos de la Isla de Pascua, con la
diferencia de la monumentalidad, tiene los ojos oblicuos, nariz aguileña,
piernas y brazos cortos, con una cavidad en forma de fuente en el vientre de la
figura.
Fetiches animales
Estas esculturas son poco comunes, representan alpacas, guanacos y quirquinchos o peludos (llamados en el litoral). En la actualidad se conservan estas figuras zoomorfas en los Pueblos del Oeste de Catamarca como fetiche multiplicador de la hacienda. Los mismos les rinden ciertas ceremonias religiosas a estas figuras para que durante el año se multipliquen los rebaños de cabras. Por esto cuando encuentran alguna en medio de la montaña las conservan ni tampoco se desprenden por ningún cantidad de dinero. Sin lugar a duda estas supersticiones indígenas quedaron arraigados entre la gente de campo de hoy en día.
Estos consisten en pequeñas representaciones de figura en forma humana esculpidas en piedra, algunos arqueólogos denominan a estos fetiches o amuletos de amor.
Loa huacanquis generalmente son ovoides con orificio de suspensión, y tienen el mismo destino que los fetiches.
Las muyunas o también llamados torteros o ruecas, son objetos de forma circular con un orificio perforado en la parte media.Estos servían como contrapeso del huso para que pudiera dar la vuelta y así poder fabricar el hilo que después era empleado en la industria textil. Cabe acotar que esta industria alcanzo un grado de desarrollo superior entre los indígenas ya que se encontraron y coleccionaron una enorme cantidades nombre primitivo de la rueca es muyuna, palabra seguramente quechua que significa algo circular. Se pueden observar una muyuna encontrada en el departamento Capital (la quebrada) construidas en ocre petrificados en color rojo y blanco, con ornamentación de figuras zoomorfas, ornitomorfas y motivos geométricos con bajo relieves a la vuelta de la pieza. Tambien se encontraron muyunas en granito gris claro.
Es frecuente encontrar estas puntas de flechas o lanzas en los pucaras, en los días ventosos o lluviosos, en la superficie de la tierra. Material predominante en la fabricación de las puntas de flechas, son el sílex, cuarzo cristalizado, obsidiana y muy raras veces el hueso. Sus formas varían, las hay lanceoladas, romboidales, pentagonales y triangulares, con pedúnculo y sin el. Estas puntas de flechas iban colocadas en el extremo de varillas, que a su vez eran arrojadas por medios de arcos de madera en las luchas guerreras y en la caza de animales, con que se alimentaban. El indígena cuando las utilizaba para la guerra, les colocaba una pequeña cantidad de veneno muy eficaz en la punta de la flecha, que con una simple raspadura en la piel era completamente mortífera.
De los yacimientos arqueológicos de
La colección que se ha logrado reunir de los yacimientos arqueológicos de La rioja, excede ampliamente los 1400 ejemplares, de distintas formas y tamaños; no hay en toda la colección dos iguales.
Lafone Quevedo, considera a los Tokis como insignia del poder del Cacique o Jefe guerrero. Este tenia su correspondiente mango de madera, el que le servia para dar el primer golpe en las sentencias de muerte de las victimas prisioneras.
Los diaguitas eran una nación de artífices cerámicos, fabricaban sus urnas funerarias, sus vasos ofrendarios y sus utensilios domésticos en barro, arcilla y hasta la cerámica negra muy fina de cocción superior. Emplearon en la ornamentación los motivos decorativos más variados, desde los más rudimentarios y simples hasta las combinaciones mas completas que revelan una técnica perfecta y un gran gusto artístico.
Por el motivo ornamental que llevan estas piezas, el primero que le dio el nombre draconiano fue Lafone Quevedo.
Con alguna frecuencia se encuentra en toda la región de Los Sauces, la alfarería draconiana, de fabricación muy esmerada que muchas de ellas se asemejan a una verdadera porcelana. No hay duda alguna que esta clase de cerámica pertenece a una época de alta cultura artística.
El motivo ornamental típico en urnas es el dragón estilizado combinado con cabezas antropomorfas, formadas a base de óvalos, aunque se supone que no sea propiamente un dragón, si no un felino diaconizado, como lo encontramos mucho en la alfarería llamada “Barreal”.
A este batracio lo encontramos en combinación con la serpiente, la cruz y el suri, con preferencia en la alfarería Calchaquí. La presencia de estos animales significó el anhelo de la lluvia.
El indio observador de la fauna ha modelado en arcilla dándole expresión de vida, como podemos ver en este grupo de fragmentos de distintos animales, destinados a ornamentar sus urnas y vasos sagrados.
Entre los fragmentos mas característicos se encuentran la del mono con la posición de la mano apoyada en la mandíbula, mostrando su dentadura bien marcada: la del zorro con la expresión de sus ojos vivaces; la del jabalí con su trompa alargada en actitud de defensa y por últimos predomina la figura del tigre con expresión de ferocidad. La mayoría de las piezas de la numerosa colección que se ha logrado reunir, representan mamíferos. Estos animales han sido muy apreciados por los indígenas.
En las representaciones plásticas zoomorfas la que tuvo una marcada preferencia en el alfarero diaguita es el quirquincho o peludo, dándole la forma de este animal a pequeñas vasijas adonde no escapó la vista del alfarero el menor detalle. A esta figura zoomorfa la encontramos en forma invertida, provista de dos cabezas, en recipientes, en silbatos y muy rara vez en amuletos.
Estos objetos se cree eran usados en la caza para imitar el grito de distintos animales.
Se da el nombre de puco o escudilla a las vasijas que han servido como plato a los habitantes precolombinos.
En la alfarería grabada observaremos la extravagancia artística en el simbolismo draconiano.
El hábito de fumar en pipa de los aborígenes de estas regiones, estaba muy generalizado, si los juzgamos por la cantidad de ejemplares que se ha logrado exhumar de los enterratorios diaguitas.
Sobre el uso de estos objetos hubo mucha diversidad de opiniones entre los arqueólogos, algunos aseguran que eran para fumar y otros dicen que eran usados en las ceremonias religiosas como incensarios para quemar ciertas sustancias vegetales. Bien pueden haber tenido los diaguitas las mismas practicas en sus creencias que los araucanos, ellos aprovechaban las hojas de nicotina rustica para fumar, y principalmente lo usaban al humo, los samanes que eran los curanderos o hechiceros, así como en las ceremonias que seguían a la muerte del prisionero. Las tribus del chaco en la actualidad fuman en pipa, raíces de koro, que les produce borracheras con éxtasis, probablemente estas mismas raíces hayan fumado los diaguitas o la herbácea llamada comúnmente Chosne, que hasta hoy días algunos paisanos la fuman.
A estas figuras de forma humana de terracota cocida, les han dado distintos nombres, sin llegar a una conclusión sobre su destino. Se las denominan ídolos funerarios queriendo asignarles un significado religioso, podrían serlo aquellos en que presentan plañideras simbolizando el dolor o con los ojos abultados, expresando la muerte que ha cerrado los ojos para siempre. A estas estatuitas se las clasifica en dos categorías según su tipo: las de aspecto tosco y primitivo se las denomina “arcaicas”, las otras, que presentan un aspecto mas trabajado , mas elaborado con detalles fisonómicos, con vestidos o adornos bien indicados, se las ha clasificado como “derivadas”.
Estas tres piezas son en la colección, únicas en su género. Lo más característico en estas cerámicas es la decoración pintada en tres colores: blanco, negro y rojo, destacándose el primero que se distingue de la alfarería propiamente diaguita, que utilizaban el rojo y el negro en la decoración.
Cerámica color gris claro o negro, grabada que pertenece a la cultura “barreal”, anteriormente llamada draconiana por el motivo ornamental. Estas piezas se encuentran dispersas en territorio riojano y con más abundancia en el alfarero calchaquí. Los dibujos consisten en representaciones monstruosas de felinos diaconizados con caras humanas, dibujos de elementos geométricos, motivos cruciformes.
En hueso se han encontrado muy pocas piezas, por lo general han fabricado objetos punzantes, como ser: agujas, puntas de flechas, de lanzas y pinches en forma de espátulas llamadas por los arqueólogos, topus que al parecer formaban parte de los adornos de la cabeza.
La quena es un instrumento musical, rustico y popular de los quichuas, su sonido, muy melancólico, traduce el sentir de una raza extinguida. Este instrumento se lo fabricaba con fémur de animales o bien con cañas crecidas en las montañas del Perú.
Su origen es argumento legendario, amoroso y triste.
Quena era una hermosa niña de extraordinaria belleza, se enamoro de Fustiy, quien la amaba con locura. Ella era alegre y veleidosa y el concentrado y triste.
Ocurría esto bajo la dominación de los Incas, los hijos del sol, mucho antes que vinieran a la tierra los hijos del Inte, el primer hombre blanco. Quena y Fustiy vagaban por los solitarios valles andinos entregados al mutuo goce de su amor.
Ella inventando que pedir y el listo para complacerla en todo. Una tarde cuando se iba ocultando el sol llenando de oro las cumbres de los Andes, a la niña veleidosa se le ocurrió pedir el oro del sol. Nada le dijo Fustiy, y hecho andar en busca del oro del sol y cruzo valles, escalo los picos mas altos, bajo honduras profundas…
Camino tanto que ya rendido por la fatiga y triste por no haber conseguido el oro del sol, resolvió retornar al sitio de su bien amada. Mientras tanto Quena esperaba su regreso con el oro deseado. Después de un largo tiempo de espera, Quena comenzó a entristecer, enflaquecer y marchitarse.
Cuando Fustiy regreso triste porque era la única vez que no pudo darle con el gusto, Quena había fallecido de tristeza. Un día, Fustiy se fue al sitio donde se encontraban los restos de Quena, la desenterró y saco la tibia de la niña, con la que fabrico una flauta a la que dio el nombre de Quena.
Los hallazgos constantes de piezas metálicas, llamo la atención a algunas personas especializadas en esta materia, atribuyendo a la industrias local una época contemporánea a la de los Incas.
En el territorio riojano se han encontrado con mayor profusión los siguientes objetos en bronce, cinceles, hachuelas, discos pectorales, brazaletes, pinzas depilatorias, cuchillos y Tokio con hermosa ornamentación. El oro parece haber que poco lo trabajaban, se ha hallado muy raras veces alguna pieza de oro laminado.
En las piezas metálicas de bronce, como el resto de la metalurgia diaguita, se ha comprobado que sabían hacer la aleación del cobre con el estaño, en una serie de objetos pueden observarse grandes diferencias en el porcentaje de estaño empleado.
Toki o cetro de mando, los denominan los arqueólogos a estos singulares instrumentos
de bronce, que a causa de su simbolismo han convenido en darles estos nombres.
Tomando como punto de partida la plaza principal 25 de Mayo, nos dirigiremos por calle Buenos Aires rumbo Norte y pasaremos peatonal 25 de Mayo, luego
Su labor de fraile franciscano la expresa en obras tales como el templo y templete de Las Padercitas. Por una errónea interpretación, el padre Gómez pensaba que las ruinas protegidas por esa obra correspondían al lugar de residencia de San Francisco Solano, allá por 1593. Sin embargo, en la misma época en que se llevaban a cabo los trabajos, un estudio científico estableció que se trataba de los restos -en relativo estado de conservación- de uno de los cuatro fuertes que mandó construir el general Jerónimo Luis de Cabrera (nieto del fundador de Córdoba) para preservar la ciudad de La Rioja durante las Guerras Calchaquíes. Fue también el lugar donde se produjo el primer “Encuentro” o “Tinkunaco”, en 1593. A la postre, la equivocación del padre Gómez constituyó un acierto pues permitió la preservación de vestigios fundamentales de la historia riojana. Y a su entusiasmo se debe en parte la anual peregrinación del segundo domingo de agosto con la imagen del Santo Solano, en una muestra de religiosidad popular.
Otras obras suyas en La Rioja fueron el edificio del Colegio Franciscano, la Banda Infantil de Música, el templete que guarda el Naranjo Histórico y el fascinante museo Inca Huasi que, gracias a la búsqueda de restos indígenas realizada por el padre Gómez -con el apoyo del gobernador Héctor de la Fuente- alberga hoy unas 10.000 piezas. Si bien la búsqueda arqueológica del sacerdote no se ajustó a las técnicas científicas, muchas de las piezas halladas figuran en publicaciones bilingües de la Academia Nacional de la Historia, con lo cual el Museo Inca Huasi es uno de los más importantes del país y de América Latina.
Fray Bernardino Gómez fue, además, miembro fundador de la Junta de Historia y Letras de La Rioja. Falleció el 28 de julio de 1961.
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